Es necesario ser mar para poder recibir una sucia corriente sin volverse impuro. Mirad, yo os enseño el superhombre: él es ese mar, en él puede sumergirse vuestro gran desprecio.
¿Dónde está la demencia que habría que inocularos? ¿Dónde está el rayo que os lama con su lengua?. Mirad, yo os enseño el superhombre: Él es la demencia, él es ese rayo.
(...)
Y todo el pueblo se rió de Zaratustra...
Nietzsche.
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