Se despertó sobre la hierba húmeda. El día era gris.
Un bosque de árboles altos y verdes rodeaban su cuerpo tendido en el suelo.
No tenía miedo, estaba serena, sólo un poco de vértigo.
Se incorporó y escuchó un susurro:
- Corre, escupió una voz.
No supo de donde venía.
- ¿Qué?
- Corre, vete, huye, ¡corre!
Como en las historias que leía de pequeña, empezó a correr. No sabía porqué lo hacía. Simplemente empezó a correr, a escapar.
Una fuerza sobrehumana la poseía, nunca pensó que podría ir tan rápido.
Y corrió y corrió... y de repente sus pies empezaron a dejar de tocar el suelo y empezó a volar, a caminar por el aire, a deslizarse. El mundo se elevó y dejó de sentirse en él para contemplarlo desde arriba. Era lo más bello que podía imaginar...
Y de su ensoñación paso al miedo... ahora sí que tenía miedo. No podía parar. Había perdido el control.
Y entonces... sus fuerzas empezaron a flaquear. Flotó por unos instantes eternos ¿En qué momento había dado pasos más largos que los que sus piernas le permitían?
Y sintió el vacío, el vértigo.
Es ese momento, ¿sabes?
Es tu pie, ha activado una mina antipersona,.
Piensas, tu mente se vuelve loca: Quizás si encuentro ayuda, algo, una roca que pese igual que yo...
Pero no puedes hacer nada.
Tu oyes click, y a volar.
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