viernes, 26 de abril de 2013

Llueve




Y mientras tanto llueve. Y mientras tanto suceden millones de cosas que ni imagina...

Y llueve. Sobre la acera se encuentra ella. 
Sobre la acera gotas de agua se reflejan en sus ojos a la luz de una farola.

Respira
Siente la piedra en sus manos, y algunas piedrecillas pequeñas.
Con un palo quitaría el barro de los surcos que hay en el asfalto, pero no tiene ganas.
Sólo quiere mojarse, escuchar su canción y ¿ por qué no? Llorar tal vez. Ha llegado a pensar que ya no tenía lágrimas. Pero ahora, confusa por la lluvia, no sabe quién resbala por su mejilla.
En su cabeza nada está claro, salvo el dolor. Tampoco lo rechaza, incluso siente un ligero placer en encontrarse ahí, y en la rabia que invade su ser.

Además, ha bebido algo y solo el tratar de mirar al cielo la sobrecoge. Demasiadas cosas. Demasiados "ella", "él", "ellos", "aquello", "ésto".
Y siente su corazón comprimirse en su pecho con su expirar. Siente sus ojos buscando desesperadamente su cabeza. Y siente que deja de sentir las manos y los pies, como cuando está muy triste, cuando está muy enfadada y como cuando hace el amor.

No se quiere mover

Apoyada en un muro. La cabeza mirando hacia el cielo a veces y otras apoyada en sus manos.
Respiraba con fuerza.

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