Sin embargo, aquél día me sobraban palabras por todas partes. Dejé mi incesante empeño en reflejar en papel mi ser. Dejé de hablar. Intenté hasta dejar de pensar con palabras.
Me sobraban las preguntas.
El día anterior no había podido contenerme y escribí maldiciendo el "por qué" hasta que me quedé dormido. Me sobraban "por qués".
Y de mirada perdida escuchaba el barullo como algo lejano. Supongo que me estaban hablando. Quizás si hubiese encontrado una persona en éste mundo de gente hubiese prestado atención. Y tanto "por qué" me ahogaba, algo que antes había valorado en ese momento me importaba un carajo.
Déjenme sentir.
Déjenme mirar.
Déjenme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario