jueves, 21 de febrero de 2013

LOCOS

Se aplica a la persona que ha perdido la razón o tiene perturbadas las facultades mentales.

Entonces, puedo afirmar y sin temor a equivocarme, que la loca no soy yo. Son los demás.

Eran las doce de la noche. Caminaba indecisa ¿lo hago, no lo hago?.
Lo hago.
No, espera, mejor no. ¿Qué pensarían de mí? 
No me importa lo que piensen.
Bueno, si me importa lo que piensen las personas que me importan...
Pero ellas no podrían pensar mal de mí.
Lo que yo hago es lo que quiero. 
Pero lo que yo quiero es ser feliz sin hacer daño a nadie, ni a mí.
¿Entonces, por qué no lo he hecho ya?
Vamos, vamos, vamos, hazlo.
No, no puedo...

Y al final lo hizo...
Y la gente la admiraba...
Pero las cosas no funcionan así, amigo. ¿Envidia? Tal vez.

Y aún admirándola, en ese momento paso a ser
una loca.

Una loca por decir lo que nadie dice.
Una loca por preguntar lo que nadie pregunta.
Una loca por hacer lo que nadie hace.
Una loca por huir de lo que todo el mundo sigue.
Una loca por abordar lo que nadie aborda.
Una loca por clarificar lo que nadie clarifica.
Una loca por mirar donde nadie mira.
Una loca por dudar de lo que todos creen.

Una loca por pensar, decir y hacer lo que todos desearían


.
Pero no son libres. Ni siquiera se plantean el desear algo más allá de sus aparentes fronteras.

Atados en su rebaño no pueden mirar más allá de las vallas que les rodean.
Atados jamás descubrirán lo que es ser un individuo íntegro y en libertad.
Atados jamás podrán ver lo que pocos han visto.
Jamás podrán llegar donde otros han llegado.


Y lo más triste es que todos en lo más profundo de su ser desearían escapar.

Y lo más triste es que ninguno saltará la valla. Ninguno. Ni siquiera el que habla con la que está al otro lado.

Porque aquí no se quiere a los valientes.
Se les envidia.









Yo hago lo que quiero.
Y yo también.

¿Seguro?






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