viernes, 6 de abril de 2012

Schopenhauer

Mientras la naturaleza ha puesto la mayor desemejanza, en lo moral como en lo intelectual, entre los hombres, la sociedad les hace a todos iguales.

Ah, si el hombre aprendiese al fin a no pensar y a no juzgar con demasiada contundencia, y no quisiese dar respuestas a preguntas que solo le han sido hechas para no dejar de serlo jamás, ¡si quisiera por fin comprender que todo pensamiento es a un tiempo falso y verdadero! En este caos de bien y mal sin orillas ni fondo, que eternamente fluctúa y mezcla sus elementos, los hombres han señalado zonas ideales, han trazado líneas imaginarias en el mar, creyendo que el mar queda dividido conforme al orden de aquellos límites. Como sí, partiendo del punto de vista de otros planos, no pudiesen trazarse millones de líneas distintas...

Tolstoi.

Ahí la clave.

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