domingo, 16 de diciembre de 2012

Devenir.

Siete de la mañana.

Cerró los ojos, escuchaba la gente murmullar, aunque no distinguía ninguna palabra. Había un relativo silencio.  Respiró. Trató de agudizar su oído y logró escuchar una ambulancia surcando las calles.

Abrió los ojos y se dirigió a un sitio un poco más apartado buscando algo de soledad antes de seguir caminando hacia su trabajo. Ese día se encontraba estresada, necesitaba tranquilizarse.

Encontró una avenida algo solitaria y allí, de pié en la acera en pleno invierno volvió a cerrar los ojos.
Esta vez trató de sentir el viento, rozando las puntas de sus dedos.
Y el susurro del viento le estampó un  periódico "20 minutos" en la cara.

Definitivamente, ya no me encuentro en Madrid.

No me satisfacen unas cañas y un piso moderno.

Busco mi felicidad en un solo farolito que ilumine las hojas de un árbol.

Busco llenar mi vida de lo que quiero, y de quien quiero.


Ojalá pudiese hacerlo ahora y no luego, pero uno no siempre puede elegir.









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